Asicaz Monzón-Aguirre
Medellín, 1987
Como sujeto binacional naturalizado y migrante de primera generación, Asicaz Monzón-Aguirre Ortiz ha entrado y salido de regiones neocolonizadas a lo largo de toda su vida, ajustando inevitablemente su comportamiento según las normas y expectativas sociales. De este modo, navega temas de traducción, borrado, adecuación social e intercambio cultural. Esto le ha hecho particularmente consciente de la interacción entre el poder, la etnicidad, el género y la tierra en la configuración de la identidad personal y colectiva.
Arraigade en la cultura material de los Andes septentrionales, crea obras de arte que invitan a los espectadores a involucrarse con el complejo tema de la memoria y la representación. Es el producto de una región profundamente impactada por el costo humano y cultural de la desaparición y el desplazamiento forzados. Debido a esto, la memoria es un tema central en su trabajo, expresado a través de actos de velado y desvelado, así como de entierro y exhumación, tanto literal como metafóricamente. Trabaja predominantemente en escultura, empleando formas y métodos tradicionales de construcción en cerámica, metal, trabajo con agujas, madera y bahareque, así como materiales modernos y contemporáneos como esmalte de uñas y spándex, para crear tensión e infundir significado en su obra.
A menudo replica y modifica artefactos antiguos o históricos y, al hacerlo, hace referencia a la arqueología experimental: un método de investigación que, más allá de ser un enfoque científico, ha presenciado que resulta instrumental para activar la memoria ancestral en regiones que han sufrido borrado étnico. La memoria, al igual que la creación artística, es un acto deliberado y generativo de recordar, más que una experiencia involuntaria. Ve su trabajo como algo conmemorativo y activo, una forma de rendir homenaje a los legados de quienes le precedieron, mientras explora su experiencia como migrante del siglo XXI en los Estados Unidos y como miembro que regresa de la diáspora colombiana. Su interés no radica tanto en el pasado en sí, sino en la manera en que las narrativas históricas configuran las identidades contemporáneas. Le interesa profundamente la historia de la forma y la iconografía, así como la política y la ética relativas a la preservación y transformación de la memoria.
Entre sus exposiciones individuales recientes se encuentran el Museo de Antropología y Arte de Jericó, Colombia (2025), el National College of Arts, Lahore, Pakistán (2024), Stars, Los Ángeles, EE. UU. (2023), el Museo Universitario UdeA, Medellín, Colombia (2022) y Jeffrey Stark, Nueva York, EE. UU. (2021).
Sus obras forman parte de las colecciones permanentes del Museo de Antioquia en Medellín, Colombia, y del Rhode Island School of Design Museum en Providence, EE. UU., entre otras instituciones.
Desde 2011, ha organizado diversos programas sociales y culturales a través de la Fundación Campos de Gutiérrez, incluyendo residencias artísticas, talleres y exposiciones.
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