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Escuchar con los ojos
2025


Stephen Ferry 
y Amado Villafaña. 
Con la participación de Ati Seineku̶n Villafaña Torres



5 de febrero en curso 
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La Sierra Nevada de Santa Marta es el macizo costero tropical más alto del mundo. Se eleva desde las playas del Caribe hasta lagunas glaciares y cumbres nevadas, y de sus laderas descienden ríos que sostienen la vida de la región. Pero para los pueblos arhuaco, kogui, wiwa y kankuamo la Sierra no es sólo una suma de ecosistemas: es el Corazón del Mundo, un territorio donde lo visible y lo invisible sostienen la vida.

Esta exposición nace de un periplo. En 2002, Stephen Ferry recibió de National Geographic laasignación de realizar un reportaje sobre las formas de vida de los pueblos de la Sierra. Desde el iniciose planteó una pregunta ética: ¿cómo fotografiar un mundo cuyo conocimiento espiritual no necesariamente está destinado a ser visto desde afuera?

Lo que siguió no fue un relato de descubrimiento, sino un proceso de consulta y aprendizaje.Ferry se acercó a la Organización Gonawindúa Tayrona (OGT) y asumió una postura clara: pedirpermiso antes de fotografiar actividades espirituales y no insistir si la respuesta era negativa. Además,acordó compartir con la organización indígena los derechos de uso de las imágenes realizadas en laSierra Nevada. La fotografía aquí no es sólo registro, sino relación y responsabilidad.

Tras la consulta con los mamos, llegó el permiso para comenzar.

En ese proceso, Ferry conoció a Amado Villafaña Chaparro (Sey Arimaku por su nombre tradicional), líder arhuaco y comunicador audiovisual indígena. Desde esa relación se hizo evidente una diferencia profundaen las formas de conocimiento: “ustedes escuchan con los ojos, mientras que nosotros escuchamos con los oídos”, como expresa Amado. Comunicar el pensamiento de la Sierra a los hermanos menores —como llaman a los no indígenas— requería traducir esas maneras distintas de percibir el mundo. Tras haber sido desplazado por la violencia, Amado decidió asumir esa tarea. De ese encuentro surgió una colaboracióndecisiva: Stephen compartiría sus conocimientos sobre fotografía, y Amado le enseñaría a comprender la Sierra Nevada desde su propia tradición, mientras caminaban juntos. Ese caminar continúa.

De ese proceso nació el Colectivo Yosokwi, fundado por Amado y hoy referente del cine y la fotografía indígena en América Latina. Yosokwi es el nombre de un pequeño pájaro que imita a las demás aves y que, según la leyenda, aprendió los cantos sagrados hasta convertirse en autoridad, responsable de cantar a la naturaleza. El colectivo trabaja en esa frontera entre escuchar, recordar y traducir, usando la imagen para transmitir el pensamiento ancestral hacia el mundo y defender el territorio.

Las imágenes de Stephen Ferry, realizadas durante más de dos décadas, no buscan convertir la Sierra Nevada de Santa Marta en espectáculo. Son el resultado de un aprendizaje sobre los límites de la mirada. Vemos lagunas sagradas, poblados, caminatas, trabajos espirituales y marcas en piedra. También aparecen los bordes de fricción: actores armados y megaproyectos que impactan el territorio. En ese recorrido, Ferry reconoce un cambio profundo: aprender a percibir el territorio no sólo como paisaje, sino como escenario de resistencia.

Las fotografías de Amado Villafaña parten de otro lugar. No observan desde afuera: son una extensión de la vida comunitaria y espiritual del pueblo arhuaco. Caminatas, reuniones y gestos de cuidado muestran que el pensamiento indígena no es sólo simbólico, sino que se encarna en acciones y relaciones. A esa continuidad se suma Ati Seinekᵾn Villafaña, cuya mirada introduce la dimensión generacional.

Para los cuatro pueblos ancestrales de la Sierra Nevada de Santa Marta, el pensamiento se materializa enprácticas. Por eso el huso y el hilo son centrales. Según el relato de origen, el mundo no pudo comenzar a girar hasta que el primer huso fue girado. El libro que acompaña la exhibición está encuadernado con hilo hecho por Ati Awisama, autoridad espiritual femenina, incorporando así su pensamiento para darle fuerza al mensaje.

Uno de los propósitos del libro es concreto: apoyar un espacio de formación de mamᵾs en Ukungeka, liderado por mamᵾKuncha Márquez y por Ati Awisama. Por cada ejemplar vendido se realizará una donación a Ukungeka, contribuyendo a la continuidad del conocimiento que sostiene el equilibrio de la Sierra Nevada de Santa Marta.

La caja de colección prolonga esta experiencia: reúne fotografías, libro y madejas de hilo para reforzareste diálogo intercultural en materia. La exposición no es sólo algo que se mira en la galería: se sostiene en las manos.

Escuchar con los ojos propone, finalmente, un desplazamiento. Invita a observar sin invadir, a reconocer límites y a aceptar que no todo debe mostrarse para ser comprendido. Invita a tocar el hilo, a leer el libro, a dejar que la experiencia visual no sea solo estética, sino que se transforme en una relación más profunda con la Sierra Nevada de Santa Marta.


Paula Builes